
Exacto, ya lo dice arriba, no lo repetiré. Quizá piensen que esto es de carácter machista, tema que ya se trató en el otro blog...
¿Saben una cosa?: ¡piensen lo que quieran! Lo que les voy a escribir es una verdad como un templo, y los que más la sufren son los más jóvenes.
Todo empieza cuando un colega se echa novia, rollete o se tira a la que... En fin, hay que moderarse porque los “zagalicos” pueden estar leyendo.
Al lío… Vamos, que tú coges y hablas con la “supuesta” de tu socio y le comentas las típicas cosillas: que si tiene hermana, que si tiene amiga… vamos, alguna con la que... ¡charlar! Va, mejor dejémoslo ahí.
Vale, hasta aquí, todo normal, pero ahora viene lo chungo, porque aunque sea para hablar, a los hombres nos gustan las guapas. ¡Sí, es un defecto que yo al menos sufro! Mira, no lo puedo cambiar, aunque ya me está bien, por eso. Tú le preguntas si es guapa, si está apetecible. Si te responde que sí, todo está bien, pero como te diga que es simpática… ¡hermano, estás perdido! Eso quiere decir que ¡ES UN CALLACO! Incluso sabiendo la “Ley de Murphy”, somos tan idiotas, que aún así, quedamos con ella. Que sí, que todos sabemos, que a falta de pan buenas son tortas. ¡Pero a veces no comer, tampoco mata!
¡Chavales, no os desesperéis, aguantar, algún día las simpáticas se agotaran y podréis aspirar a las guapas!
(Este mensaje va dirigido a los naturalmente pasables. Si eres feo da gracias a que te ha tocado simpática y no borde, porque comer callos en mal estado, jajaja, no es lo suyo.)